
Hay mogollón de palabras feas ahí fuera.
Y un día, de repente, aparecen en tu vida y, a pesar de lo terroríficas que suenan, se convierten en algo habitual de tu día a día. Incluso las pronuncias con una normalidad que te parece apabullante.
Hace ya un par de meses que muchas palabras feas se colaron en mi día a día y hace ya unos días que me he vuelto experta en pinchar heparina en tripas ajenas, identificar dolores nuevos y vaciar bolsas de recogida de orina. Y de dejar de hacerlo, para que otros se dediquen a cuidados más intensivos. Y, aunque la situación dista aún mucho, mucho de estar normalizada, necesito poner un poco de orden a mi día a día, necesito volver a una cierta normalidad, necesito volver a trabajar, leer, escribir, tejer, bailar, salir. Necesito cargar pilas, ignorando si hace falta el cansancio y el dolor de garganta que me ronda. E intentar seguir sonriendo porque, al fin y al cabo, de eso es de lo que se trata la vida.
Ojalá vaya todo muy bien, y se os llene todo de palabras bonitas.
ResponderEliminar¡Gracias, guapa!
EliminarMujer, qué ha pasado? Estás bien?? espero que sí!!! Ánimos!!!
ResponderEliminarMi papi, que está malito, pero parece que ya va mejorando. :)
EliminarY un día se transforman en palabras bonitas... Aunque quede alguna fea por en medio :)
ResponderEliminarAh, ¡qué necesitadas estábamos de palabras bonitas!
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