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La vida, a bordo, es así. Instantes, sólo instantes. Una sucesión de pequeños instantes, de pequeños momentos.
Hoy, durante todo el día, la niebla nos rodeaba. No la hemos visto mucho, nuestro trabajo se desarrolla a cubierto, digamos que en el sótano del barco. Yo, en cuanto puedo, me escapo al puente, quiero irme acostumbrando a subir y bajar escaleras para cuando toque mi parte del Festival de Primavera. Y allí estaba, todo el día, la niebla.
Para cenar, hoy hemos tenido huevos nido al horno. Ha sido una gran fiesta. Cuando comes a las 11 y cenas a las 20, el momento de la cena es muy esperado, por mucho que pares a media tarde a tomar algo. Además, en esta campaña (casi) todo el personal científico cena a la vez, lo que el momento se convierte en una auténtica fiesta. Las comidas son los momentos de descanso del día, el ocio, el momento de dejar de trabajar y compartir risas y charla.
Atardecemos frente a Marbella. Ya no hay niebla y el mar está en calma. Nada parece prever el temporal que se nos echa encima a partir del domingo. Ya veremos. De momento, disfrutamos de estos instantes de buen trabajo y mar plana.
Lo dicho. Instantes, sólo instantes.
He necesitado eso, otro instante, un instante en cubierta para tener buena cobertura de internet y publicar este post.
Buen fin de semana.
Bellisima experiencia y fotos!
ResponderEliminarY esos instantes... uff! qué bueno que por lo menos tomaste la foto,
un beso!
Sí, la verdad es que la experiencia es maravillosa. Y, por mucho que se repita, es siempre única.
EliminarMira que es bonito el atardecer marino. Venga, disfruta de tu estancia marina... Aunque sea cansada.
ResponderEliminarHa sigo muy guay, mucho.
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