
Y he ido junto al mar, cómo no.
Es curioso que haya necesitado ir a él, cuando hace sólo tres días que volví de él, de un MiniFestival de Primavera, tan inesperado como sorprendente. Y fascinante. Un MiniFestival corto e intenso, que me ha dejado un mal de tierra que me ha durado dos días. También me ha dejado un montón de imágenes clavadas en la retina (y muchos gigas de disco duro externo), experiencias, cosas nuevas y un sueño cumplido: ir a conocer un poquito (sólo un poquito) un lugar maravilloso (y casi misterioso para mí), un monte submarino al que hace años le tengo ganas. Ha sido sólo una primera aproximación, pero espero volver. Sí, quiero volver.

- ¿Te buscaban? – dijo el capitán.
- ¿Quién? – pregunté yo.
- Un chico alto y guapo. – bromea el primer oficial.
- ¿En serio? ¿Hay chicos así en este barco?
- ¡¿Cómo que si hay chicos así?! ¡Hay 18!
La primera foto, de hoy, viendo el mar desde tierra. La segunda, de hace unos días, viendo tierra desde el mar, en uno de esos momentos que te sientes afortunada no, lo siguiente.
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