
Y ahí estás, en pleno sueño comatoso, cuando notas unos golpecitos en el hombro, abres un ojo y ves, como en las pelis, una silueta recortada sobre un fondo luminoso. De la silueta, sólo distingues que tiene el pelo rizado y un gorro puesto y, antes de que empiece a hablar, ya sabes que es ella, sí, tu hermana la gafapasta. Y la silueta de pelo rizado te empieza a hablar: “Nisi, ¡no te asustes! Soy yo, vamos a dormir contigo, es que las llaves, el portal, la casa de M.A…”. Y te suelta una explicación larga y compleja (no, en realidad súper simple, pero ¡ja! Son las tres y media de la mañana y, tras hora y media de sueño comatoso, te han interrumpido) sobre por qué al final dormirán en tu casa en vez de en otra casa. Y lo único que eres capaz de pronunciar es “No, si no me asusto”. Y oyes pasos, luces, puertas que se abren y se cierran y la gafapasta que te dice “Tú no te muevas, ya nos apañamos. Dormiré contigo, ¿vale?”. Y te acurrucas pensando qué calentita estás en tu cama y te das cuenta de que la habitación de invitados con cama individual debe estar congelada. Aparte de llena de trastos por todos lados, cama incluida. Y te levantas, te pones la bata y vas a ver si pones un poco de orden pero no hace falta, el orden ya lo han puesto las visitas inesperadas, saludas, felicitas el Año Nuevo (eso creo que no lo hice, debería haberlo hecho) y te vuelves a la cama.
Para cuando la gafapasta se mete en tu cama, tienes los ojos abiertos como platos y ya no tienes sueño y te cruje la tripa como si no hubieras comido nada desde el año pasado (juas, juas, qué chiste tan bueno y novedoso). Intercambias algunas palabras y, cuando la gafapasta apaga la luz, tienes una gran idea: “¿No os apetece un chocolate caliente?”. “Nisi, ¿un chocolate? ¿A estas horas? Qué va. Anda, duérmete”. Y ella se duerme y empieza a respirar haciendo ruido y tú estás ahí, en plena Nochevieja, a las cuatro de la mañana, despierta, con la FAN que te golpea más que nunca y soñando con un chocolate caliente. Pero al final, te duermes.
Y así, niños y niñas, es como inesperadamente, dormí acompañada en Nochevieja.
En la foto, el primer desayuno del año. En compañía, claro.
[*] La FAN, como su propio nombre indica, es una faringitis que me visita de manera anual durante las fechas navideñas. Es recurrente y puñetera y, aunque (afortunadamente) en 2013 me falló, no suele faltar a su cita anual. Durante algunos años, se alternó con el Virus Estomacal Anual Navideño (VEAN), siendo este último mucho peor de llevar que la FAN. Así que aunque estoy harta de la FAN, sin duda la prefiero al VEAN.
Jajajajaja... Ciertamente, teníamos que haber tomado el chocolate... No me tenías que haber hecho caso jajajajajaja.
ResponderEliminarSoy una sombra rizosa y gafapastosa juasjuasjuas.
Hm, pues las gafas no te las vi en tu contorno iluminado, jejeje.
EliminarNisi!!! Por lo que sé tu amiga FAN ha pasado a la historia y ya estás prácticamente recuperada. Me ha encantado darme un paseo por tu blog y leer tu Fin de Año. Yo, aunque no estuve acompañada de la FAN, ni salí ni hice gran fiesta. Normalmente el cambio de año me sienta regular, y hasta después de Reyes no se me mejora el humor. Estoy feliz de seguirte :) Un abrazo!!!
ResponderEliminar¡Hola Clara! A mí no me emocionan demasiado estas fiestas y el fin de año me pone más nerviosa que otra cosa, así que lo de quedarse en casa ha sido casi cada año mi plan. Los días estupendos y las noches mágicas no suelen estar marcadas en un calendario, ¡jejeje! Encantada de verte por aquí, un abrazo!!
Eliminar