miércoles, 15 de mayo de 2013

Alergia a la primavera


La alergia. Nuestra gran enemiga.

Hay muchos tipos de alergia. Alergia a alimentos. Alergia al sol. Alergia a la injusticia. Alergia al polen.

Yo tengo alergia a la primavera. La alergia de más actualidad. La última moda.

Vale, sí, es alergia al polen (“Hola, me llamo Nisi y soy alérgica al polen”), pero alergia a la primavera es más poético.

Tengo alergia desde hace pocos años. En un viaje laboral por tierras catalanas acabé en una farmacia contándole mi vida al farmacéutico: “Me pican los ojos, la nariz, la comisura de los labios y estornudo”. “Acabas de describir los síntomas de la alergia igual que un libro”, me dijo él. Y así empezó todo.

Fui una vez a un alergólogo, un señor que parecía sacado de una peli rusa chunga, en una consulta de peli rusa chunga. Me hizo unas pruebas raras, me dijo que tenía alergia al polen de olivo (poca) y al de gramíneas (mucha). Me recetó unos antihistamínicos, un espray nasal y un colirio para los ojos. Y me hizo este dibujo:



Y me dijo: “Estos son los niveles de polen según te alejas o acercas de la costa: cuanto más cerca de la costa, menos polen; cuanto más lejos, más polen”. Me recomendó evitar el campo en primavera y no viajar a lugares con muchas gramíneas u olivos en época de floración. Me explicó lo que era el polen y me sacó un libro que yo tenía de mi época universitaria para explicarme lo que eran las gramíneas, aunque yo ya lo sabía. Hasta me explicó el número de poros que tienen los granos de polen de gramíneas.

Al principio, pasé un poco de sus consejos y me dediqué a las drogas: antihistamínicos. Pero me daban sueño y cada vez me gusta menos tomar medicamentos. Así que con los años he ido perfeccionando mi técnica de evitar los antihistamínicos. Y el polen. ¿Cómo? Muy sencillo. ¿Qué hace un alérgico al marisco? ¿Se hincha a marisco y a antihistamínicos? No. Evita el marisco. Pues yo hago lo mismo: evito el polen. ¿Cómo?

Punto 1. Conocimiento.
Saber a qué plantas tienes alergia y cuándo florecen. Es sencillo: basta echar un vistazo a páginas web como ésta o ésta para conocer los niveles de polen. Cuando vas de viaje, intentar averiguar si tus plantas enemigas están en época de floración allá donde vas (recuerdo mi primer congreso internacional, en Inglaterra, en pleno Julio, y yo estornudando sin parar porque allí las gramíneas inglesas ¡florecen más tarde!). Si vas a exponerte a tu polen enemigo, estar preparado: llevar antihistamínicos encima. Recordemos, aquí el enemigo es el polen, no los antihistamínicos.

Punto 2. Actuación.
Evitar el polen. Así de simple. Ventilar la casa sólo a primera hora de la mañana o de la tarde (la concentración de polen por la noche es casi inexistente). No abrir las ventanas del coche. Secar las sábanas con secadora y no al aire libre (y los jerseys e ¡¡importante!! el pijama. La otra noche cometí un fallo de principiante y me pasé la noche con picores). Evitar excursiones al campo, paellas en la finca de los amigos y cervecitas en la terraza a las 12 de la mañana. Sí, es una putada. Pero aquí hay que aunar el Punto 1 con el Punto 2: si tienes una paella con los colegas en el campo, llévate los antihistamínicos y suero en monodosis para los ojos: tranquilizará la conjuntivitis.

Punto 3. Concienciar.
Esto es lo peor. Yo ya hace años que perdí la esperanza de que en el despacho no abran la ventana en primavera. Recuerdo la época que abrían la ventana cuando yo salía del despacho y, cuando volvía a entrar, la volvían a cerrar. Eso no sirve para nada. Pero la gente no lo entiende. Cuando voy a casa de mis padres y me pongo a estornudar, siempre piensan que estoy resfriada, cuando ya les he dicho que es porque abren las ventanas toda la mañana. Y rechazar una invitación con amigos a la feria del pueblo de tu hermana gafapasta en pleno mes de mayo no les suele sentar bien y te avasallan a preguntas de qué te pasa. La gente no entiende que abrir una ventana, estar lejos de la costa o ir de excursión a la montaña en esta época es un suplicio: implica (i) picores constantes en las comisuras de los labios, conjuntivitis en los ojos y estornudos continuos o (ii) drogarme a base de antihistamínicos, que me dan sueño y me hacen sentirme una drogadicta.

Yo hace tiempo que decidí no concienciar: no le pido a nadie que cierre una ventana, porque sé que es difícil de entender. Pero sí que mantengo mi paraíso: mi casa. Las ventajas de vivir sola. Sí que tengo la ventana del baño abierta todo el día, y también la galería y la cocina, pero mi salón y mi cuarto son templos sagrados: sólo ventilo a primera hora de la mañana o por la tarde noche. Y durante el día, cerrados. La gente no lo nota, pero yo noto en seguida, al entrar en una habitación si ha tenido las ventanas abiertas o no. Y, creedme, la diferencia es abismal.

Y aquí se acaban mis lecciones magistrales sobre la alergia a la primavera. Id y aplicadlas (sobre todo tú, Hombre Revenido, sí, tú). Seréis más felices.

La foto, el domingo pasado en la playa. Por prescripción médica.

10 comentarios:

  1. Desconocimiento, inacción e inconsciencia habían sido mis armas. Ahora ya sé por qué no funcionaron.

    Muchas gracias por las lecciones. Me aplicaré.
    Yo, por suerte, no tengo ataques muy fuertes, aunque el lunes batí mi récord de estornudos.

    Tendré que ir al alególogo eso. Ahora siento una gran curiosidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me costó bastante llegar a estas conclusiones. Hay quien las encuentra un poco tontas, pero a mí me han ayudado a mejorar la calidad de vida.

      Eliminar
  2. Por experiencia diré, que vale más no pensar yo he padecido cuadros alergicos...y con la edad se superan, las ronchas por todo el cuerpo, los ataques de estornudos etc y cuanto más nerviosa está una más estornudos y picores garganta y ojos pero cuando uno envejece, bueno o por lo menos a mi me ha pasado todo se atenúa, no se si es porque después de pasar de hacerme todo tipo de pruebas y tomar Mircol, Ataráx y algún que otro frenadol, que va bastante bien, pues se ve que ya me he inmunizado y he sobrevivido :-D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es tanto pensar o no pensar como intentar evitar lo que nos molesta. Cada persona es un mundo y yo misma noto que cada año la alergia me afecta de forma diferente. El cuerpo humano es un misterio y al fin y al cabo la alergia está relacionada con el sistema inmunológico y a éste le afectan los estados de ánimo.

      Eliminar
  3. Buf, menos mal que no tengo... Por ahora....

    ResponderEliminar
  4. Aquí una multialérgica te da las gracias, porque nunca se me había ocurrido mirar lo de las polinizaciones en un mapa, y no sabía lo de la costa. Eso sí, yo uso unos antihistamínicos que no dan sueño, la marca es Rupafín; no me quitan todos los síntomas de la alergia, o más bien sí, pero no al completo, siempre quedan picorcillos o algún brote de estornudos y lloreras (mi alergia es aguda), pero van bastante bien.

    Saludos anónimos. No sé cómo terminé en tu blog hace unas semanas, pero me gustan tus fotos y tu narración reposada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De nada! Son cosas muy sencillas, pero de verdad que a mí me han ayudado mucho. Me apunto el antihistamínico. Este año aún no he tomado ninguno, me da pereza comprarlos, porque siempre me caducan, jeje.

      Y bienvenida!

      Eliminar
  5. Siempre he tenido a gente alergiosa en mi cercanos y los he visto sufrir.
    Pero en mayo, en Roma, íbamos caminando por la parte del río y me empezaron a llorar los ojos y no podía parar de estonudar y moquear. Qué horror!
    Desde entonces os entiendo un poquito más y si alguien me pide algo para achacar eso que os pasa, no rechistaré en cerraré las ventanas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo hasta que no lo empecé a vivir en mis propias carnes, hace ya casi 10 años, no lo entendía...

      Eliminar