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lunes, 28 de agosto de 2017

“Th1rteen R3asons Why” de Jay Asher

Este mes sólo he actualizado el blog una vez. Y no me parece bien. No ha sido por nada especial, pura vaguería estival. Así que voy a ver si voy poniéndome las pilas, porque tengo muchas entradas pendientes de publicar que no quiero que queden condenadas al olvido de la carpeta de borradores.

Empezaremos por los libros. Llevo cuatro meses sin escribir ninguna reseña de libros y no es porque no haya leído nada, justo al contrario: he leído más en estos cuatro meses que en los primeros cuatro del año, pero por unos motivos o por otros, no he escrito sobre ellos. No escribir sobre “Th1rteen R3asons Why” fue, al principio, deliberado: quería esperar a ver la serie basada en el libro antes de comentarlo, pero aún no la he acabado, así que me lanzo a escribir sobre el libro y sobre la serie ya escribiré. O no. Creo que la historia de “Por trece razones” ya es sobradamente conocida: una adolescente norteamericana se suicida y graba en cintas de casete los motivos que le han llevado a ello, dirigidas a las trece personas que han influido en su decisión. El libro me gustó mucho, aunque trata un tema duro y difícil, me resultó interesante y me parece adecuado que haya libros que traten sobre este tema. En realidad no es un libro sólo sobre el suicidio, es sobre la difícil etapa de la adolescencia, sus problemas (aparentemente insignificantes para muchos adultos), las relaciones que se establecen y lo mucho que pueden llegar a afectar las cosas que ocurren. Según lo leía, pensaba “uff, tampoco es para tanto”, pero claro, yo soy una adulta, no una adolescente insegura (que es lo que somos todos de adolescentes), así que intenté recordar lo que vivía y sentía yo de adolescente. Y sí, cuando eres adolescente TODO es para tanto, todo se vive de una manera muy diferente a cuando eres adulto y no siempre encuentras el apoyo y la comprensión de esos adultos que teóricamente, deberían ayudarte, porque han pasado por lo que tú has pasado y han sobrevivido.

Es un libro que creo que está muy bien leer siendo adulto, para recordar lo que era ser adolescente y acercarte a ellos. Y creo que también está bien leerlo de adolescente porque seguro que en algún momento te sientes identificado con alguno de los personajes y eso siempre ayuda.

Sobre la serie… Bueno, sólo he visto la mitad de los capítulos, no debería opinar mucho pero opinaré. La serie me gusta, pero no es el libro. Se basa en el libro pero es muy diferente. En el libro, Clay, el protagonista, escucha todas las cintas en una noche, sin poder enfrentarse en ningún momento a los protagonistas de las cintas. La serie se basa en gran parte precisamente en eso: en sus encuentros cara a cara con los que aparecen en las cintas, en cómo son sus reacciones y sus comportamientos tras la muerte de Hannah. El libro es la historia de Hannah y el por qué de su suicidio. La serie se está liando un poco y está yendo más allá de eso. Aunque aún no he llegado al final, ya me he enterado que hasta la muerte de Hannah es diferente. Y que está prevista una segunda parte de la serie. En fin, que la serie está bien, pero creo que la han convertido más en una historia de misterio e intriga que en una historia de los problemas de los adolescentes. Supongo que la acabaré de ver, pero son historias distintas.

Pues vaya, al final sí que he hablado sobre la serie. Es que lo tenía que decir.

lunes, 24 de abril de 2017

"Un paseo por el bosque" de Bill Bryson

Llevo semanas sin publicar por aquí, por razones más que justificadas y que no vienen a cuento, pero como este es mi blog, no tengo ni por qué justificarme.

Juas.

La cuestión es que sí que he querido escribir, se me han ocurrido muchas, bueno unas cuantas entradas para publicar, pero tenía otras prioridades primero y cansancio después, así que han ido pasando los días. Pero ha llegado el momento de volver y con qué mejor excusa que con el Día del Libro que celebramos ayer. Así que aquí está el penúltimo libro que me he leído, de Bill Bryson.

Hace ya unos años que leí “Una breve historia de casi todo” del mismo autor, que me pareció un libro de divulgación maravilloso. Éste, en cambio, es una novela que cuenta con grandes dosis de humor y desenfado la experiencia del autor en el sendero de los Apalaches. Por si alguien no lo sabe, este sendero es una ruta de senderismo de más de 3000 Km que recorre la zona este de los Estados Unidos. Yo conocía de su existencia porque hace unos cuantos años una amiga lo recorrió o al menos lo intentó recorrer. Recuerdo bien cómo me contó sus preparativos junto con su entonces novio (hoy marido), que fue el que le metió en el cuerpo el gusanillo de hacer el sendero. Recuerdo que recorrieron una buena parte del camino, pero no recuerdo tanto, aunque finalmente lo abandonaron de pura desesperación.

Porque el sendero, como cuenta Bryson, es un lugar tan fascinante como tortuoso. Las penalidades a las que se enfrenta Bryson me recordaron mucho a las que pasó mi amiga. Aunque no recuerdo mucho los detalles, sí que recuerdo esa sensación de frustración general de que si algo puede salir mal, sale mal, de la naturaleza sobrepasándote, de la dureza de pasar tantas semanas a la intemperie, comiendo y durmiendo mal, enfrentándote al cansancio y al bosque. Esta amiga iba bastante mejor preparada que Bryson y su compañero de paseo, pero aún así, el sendero pudo con ella.

Pero el libro también habla de la fascinación de la naturaleza y de cómo el hombre interacciona con ella, cómo la ha intentando modificar y cómo lo ha conseguido a veces (y a veces no). Me ha resultado fascinante no sólo las descripciones e historias de la flora y fauna, sino también la evaluación que ha seguido el sendero, cómo lo han cuidado y mejorado (o no) y las grandes diferencias que se dan entre los Estados por los que circula.

Además, el tono de humor del libro es estupendo, quitando hierro a situaciones difíciles y complicadas, marcando un ritmo ameno y ligero que me ha gustado mucho. Me encanta como escribe Bill Bryson y no creo que éste sea el último libro suyo que me leo.

viernes, 3 de marzo de 2017

"The Light between Oceans" de M.L. Stedman

Compré este libro de vuelta de Bulgaria, en el aeropuerto de Frankfurt. Tenía una conexión larga y encontré una librería donde me agencié éste y otro libro. Me llamó la atención en seguida, aunque no sé por qué, pero no fue porque la portada del libro sea la portada de la película que han hecho basándose en él (cosa que no me parece ni bueno ni malo, aunque a mi hermana la gafapasta le perturba locamente). Creo que me llamó la atención que existiera esta película y ni siquiera me hubiera enterado. Y que el libro empieza con un bote que llega a una remota isla australiana en la que únicamente viven un farero y su mujer. Mar, faro, barco, isla. Mis obsesiones habituales, vamos.

Me ha gustado mucho, mucho. Lo he leído más despacio de lo que me hubiera gustado, pero no quería soltarlo. Primero porque sabía que iba a pasar algo y estaba tensa esperando a que pasara. Luego, cuando ya pasa, para ver cómo se soluciona y acaba todo. Me ha encogido un poquito el corazón, me ha hecho llorar mucho, mucho al final y me ha encantado. Me ha gustado tanto que no sé si veré la película. Es broma, la quiero ver, claro que sí. Algún día.

miércoles, 8 de febrero de 2017

"Un año en Roma" de Anthony Doerr

Este libro es maravilloso. No necesito decir nada más.

O al menos a mí así me lo ha parecido.

Lo descubrí porque vi un anuncio en algún sitio y supe que tenía que leerlo. Me chifla Roma y poder leer la experiencia de alguien que ha vivido un año en esa ciudad me parecía la forma más natural de rendir homenaje a una ciudad que me encanta. Aunque, no nos engañemos, leer un libro sobre un lugar que te gusta no te garantiza nada. Una vez leí un libro que tenía en su título la palabra “Venecia” y me gustó bastante poco. Pero quería intentarlo.

Lo vi poco antes de Navidad, cuando fui a comprar libros para regalar. Y me lo autorregalé. Tan pronto como acabé el que estaba leyendo entonces (“La isla de Alice” de Daniel Sánchez Arévalo), engullí este libro en un par de días, entre final de 2016 e inicios de 2017. Es un libro cortito y no podía dejar de leerlo, me encantaba.

“Un año en Roma” es la historia contada en primera persona del autor de “La luz que no puedes ver” (que tengo en casa desde hace tiempo para leer) del año que pasó en esa ciudad, tras ganar un premio, con su mujer y sus dos hijos gemelos de apenas seis meses.

Me ha gustado la manera en la que está escrito, sencilla, directa, con descripciones minuciosas de detalles que, en otras circunstancias, probablemente le pasarían desapercibidas. Me ha gustado cómo refleja el cambio de vida, el choque de culturas, el vértigo de llegar a un lugar extraño, la incertidumbre de enfrentarse a una paternidad reciente en un lugar desconocido.

Me ha gustado, por supuesto, porque habla de Roma, de sus lugares y rincones, muchos de ellos los conocía, algunos los he apuntado para intentar conocerlos en mi próxima visita a la ciudad (supongo que volveré, supongo). Me ha encantado cómo expresa todos los sentimientos por los que te hace pasar esa ciudad: la fascinación del descubrimiento, la tranquilidad de empezar a dominarla, la frustración de no ser capaz de abarcar todo lo que es capaz de darte, esa especie de desbordamiento que sientes ante una ciudad realmente inabarcable, cuando sientes eso de “basta, no puedo más de tanto”. Muchas, muchas de las reflexiones que se hace sobre la ciudad me las he planteado yo alguna vez.

Me ha puesto la piel de gallina en algún momento, como cuando visita la tumba de Keats en el cementerio acatólico romano: una foto de esa tumba, con su epitafio (“Aquí yace uno cuyo nombre se escribió en agua”) y sus narcisos amarillos, es el fondo de pantalla de mi móvil; el punto de libro que he usado es precisamente de Keats (con una frase suya “A thing of beauty is a joy for ever”) y lo compré en Roma, en el Museo dedicado a él, justo el mismo día en que descubrí que estaba enterrado en esa ciudad y cambié mis planes para ir a visitar el cementerio. Eso sí, esa frialdad que siente al final de su visita al lugar yo no la sentí: al contrario, me pareció un lugar cálido, tranquilo, sorprendentemente plácido en una ciudad tan bulliciosa.

Me ha fascinado saber que el año que pasó en Roma Anthony Doerr acabó sólo unas semanas, tal vez un mes, antes de mi primera visita a esa ciudad, hace más de 11 años. Me ha fascinado poder leerlo ahora, porque ahora tengo una visión de la ciudad muy diferente de aquella primera visita mía. Es ésta una visión más cercana a la de Doerr porque, aunque no haya vivido nunca allí y, de hecho, la suma de todo el tiempo que he estado en la ciudad no creo que supere los dos meses, he estado en todas las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Y siento que conozco la ciudad bastante bien. Y también que aún me queda casi todo por conocer de ella.

Tengo un montón de marcas en el libro para apuntarlas en mi cuaderno de frases.

Creo que lo que menos me ha gustado del libro (por ponerle una pega absurda) es el título español: prefiero el título original “Four Seasons in Rome”. Me parece más poético. Y que me hubiera encantado haberlo escrito yo.

Y ya que Roma viene al caso, aprovecho para desempolvar unas fotos de la ciudad, de una nevada histórica (en mi ciudad, en esa ciudad) de la que se han cumplido cinco años estos días. Leyendo el libro, recordé esa nevada, porque nieve sobre la ciudad es lo que ansía el autor del libro mientras vive allí: ver nevar en Roma, para ir hasta el Panteón y ver cómo los copos de nieve se cuelan por el óculo de su bóveda. Eso no lo he visto, nevar dentro del Panteón (llover sí), pero sería fascinante vivirlo.














miércoles, 1 de febrero de 2017

"La isla de Alice" de Daniel Sánchez Arévalo

Sigo actualizando con libros que me leí el año pasado. Éste me llamó la atención el día que lo vi, hace cosa de un año, buscando otro libro para regalar, así que me lo compré. Normal que me llamara la atención, sale una isla y sale Cape Cod, motivos más que suficientes (para mí) para que me parezca interesante.

El libro, finalista del Premio Planeta 2015, cuenta la historia de Alice, una mujer que pierde a su marido estando embarazada de su segunda hija. A la tragedia de la pérdida, se une la confusión de descubrir que su marido murió en un accidente en un lugar en el que se suponía que no debía estar. Así, se obsesiona (y mucho) con descubrir de dónde venía y qué es lo que le ocultaba, intentando averiguar si su vida matrimonial era menos idílica de lo que parecía a la vez que trata de lidiar con el dolor (propio y ajeno, el de su hija huérfana).

Es un libro muy cinematográfico (normal, porque su autor es cineasta), estructurado en cinco partes, con el título de cinco libros (“Moby Dick”, “La isla del tesoro”, “Robinson Crusoe”, “El hombre invisible” y “Alicia en el País de las Maravillas”). A mí se me hizo un poco largo, pero no porque fuera pesado o aburrido o complicado (para nada), sino porque estaba intrigadísima por conocer el desenlace de la historia, que sólo fui capaz de intuir muy al final, cuando ya era obvio. Igual soy demasiado impaciente, no sé. Pero es un libro que vale la pena, me ha gustado y lo recomiendo porque yo me lo volvería a leer. Sin dudarlo.

viernes, 27 de enero de 2017

"Aquí yacen dragones" de Fernando León de Aranoa

Compré este libro por cuatro motivos:

El primero, su título. Me pareció maravilloso y está muy ligado al título de este blog. “Aquí yacen dragones” se base en una frase que se utilizaba en la antigüedad en los mapas para indicar territorios inexplorados o peligrosos (“Hic sunt dracones”). De manera similar, “Terra incognita” era la inscripción latina que definía en los mapas los territorios no explorados por el hombre.

El segundo, su portada. Porque aúna varias cosas que me fascinan: una isla, un faro, un bote, un pez, el mar.

El tercero, por su autor. El cineasta Fernando León de Aranoa me cae bien.

Y, finalmente, porque son piezas cortas, narraciones breves, piezas ideales para el desayuno, que es un momento en el que a menudo leo, pero en el que no tengo demasiado tiempo para embarcarme en largos capítulos.

Hay un poco de todo en este libro, algunos textos me han gustado mucho, otros menos, pero la mayoría me parecen cargados de una sensibilidad y poesía que los hacen muy recomendables. Solo el prólogo, ese aviso a navegantes, ya merece la pena (“donde termina el conocimiento, empieza la imaginación”). Hay un montón de pequeñas joyitas, así que vale mucho la pena leerlo.

domingo, 15 de enero de 2017

"La chica del tren" de Paula Hawkins

Cuando estrenaron la película basada en esta novela, me entraron ganas de leerla, sin haberla visto. No sólo eso, sino que directamente pensé “Ah, qué ganas de leerla, menos mal que la compré hace tiempo”. Así que cuando acabé el libro que estaba leyendo entonces, fue a mi estante (que en realidad son ya dos) de libros sin leer y, oh, sorpresa, allí no estaba. No sé muy bien cómo, había confundida esta novela con esta otra que sí, efectivamente, tengo en mi poder.

La cuestión es que yo seguía con ganas de leer “La chica del tren” así que estando en el aeropuerto de Barcelona, volviendo de algún viaje, vi el libro en inglés en formato bolsillo y así fue como finalmente me lo agencié. Lo empecé a leer de camino a Roma y fue pisar la ciudad y pasar por delante de un cine en el que daban la película (como ya conté aquí).

El libro cuenta la historia de Rachel, una joven alcohólica incapaz de asumir su divorcio que cada día ve, desde el tren que la lleva a la ciudad, a una pareja que vive en una de las casas que se halla junto a la vía. Desde su visión externa, tiene idealizada a la pareja hasta que, cuando la mujer desaparece, acaba entrando a formar parte de la historia que hasta entonces veía en la distancia.

Me leí este libro en dos semanas en Noviembre, entre los viajes a Roma y a Burgas. Es un libro ameno, de intriga, entretenido y que se lee rápidamente. Me gustó mucho, lo disfruté y me alegro de haber insistido hasta encontrarlo para leerlo. No he visto la película, aunque seguro que la veré en algún momento. Siento curiosidad.

Y aquí se acaba la primera de cuatro reseñas que tengo pendientes. O he leído mucho últimamente o actualizo poco. Creo que debe de ser esto último.

Buen inicio de semana. Por aquí de fiestas grandes. Con frío, claro.

martes, 13 de diciembre de 2016

"I Feel Bad About My Neck: And Other Thoughts of Being a Woman" de Nora Ephron

Hacía mucho que quería leer algo de Nora Ephron. Para quien no la conozca, Nora Ephron fue guionista, directora de cine, productora, periodista, novelista y un montón de cosas más. Para mí, siempre será la guionista de una de mis películas favoritas “Cuando Harry encontró a Sally”. Y sólo por escribir un guión como el de esa película, ya merece todo mi respeto. Y más.

“I Feel Bad About My Neck” es lo primero que leo de ella, una colección de ensayos. Escogí éste un poco al azar, no sé por qué. Los ensayos tratan temas tan variopintos como envejecer, la pareja, la maternidad, el amor, la comida. El último ensayo (“Considering the Alternative”) me ha encogido el corazón, porque habla de envejecer y de morir, de ver morir a la gente de tu alrededor y pensar que puedes ser el próximo, que en cualquier momento serás el próximo. Cuando lo escribió, tenía 64 años y moriría seis años después. Leerlo ahora, cuatro años después de su muerte, sus reflexiones sobre este tema me ha provocado cierto vértigo y un nudo en el estómago. Aunque como escribe en ese último ensayo:

Come, bebe y sé feliz.
Aprovecha el día.
La vida sigue.
Podría ser peor.

Qué remedio nos queda.

Y cuánto sentido tiene esto en un día como hoy, en el que me siento particularmente hostilizada por demasiadas cosas.

Me ha encantado y seguiré leyéndola.

viernes, 28 de octubre de 2016

“Caperucita en Manhattan” de Carmen Martín GAite

Recuerdo que, en mi adolescencia, los cursos que iban por detrás tuvieron que leer este libro. En su día les envidié: sonaba más interesante que los que nos hacían leer aunque, la verdad, ni recuerdo cuáles eran. Yo que leía por placer, me molestaba tener que leer por obligación libros que no me interesaban, o que me interesaban poco. La cuestión es que, desde entonces, había sentido curiosidad por leer este libro. Y lo leí la semana pasada, en formato electrónico, porque el libro que me llevé en papel a Ponza lo acabé en dos días y necesitaba lectura a la vuelta. Y éste era uno de esos libros que llevo en el ebook “por si acaso algún día me quedo sin lectura en papel”. Chica previsora.

Así como los dos libros anteriores que leí me gustaron mucho, éste no me ha gustado demasiado. Vale que es literatura juvenil, pero me ha resultado no sé si pueril, pero sí, a ratos, incómodo. Me encanta la relación que la niña tiene con su abuela, sus padres son personajes bien novelescos, pero cuando empieza la historia con Miss Lunatic y el señor Woolf, la cosa se desmadra un poco. A mí eso de que una niña de 10 años se vaya tranquilamente con una vagabunda o monte en la limusina de un ricachón desconocido me ha puesto los pelos de punta. Pero bueno, es una historia fantástica, una actualización un poco loca del cuento de Caperucita Roja, pero que me ha defraudado un poco, la verdad. Tal vez es porque “Entre visillos” me entusiasmó en su día. Esperaba más. U otra cosa.

jueves, 27 de octubre de 2016

“The Age of Miracles” de Karen Thompson Walker

Este libro me ha salido viajero. Lo compré en Namibia, en mi librería favorita de Swakopomund, en alguno de mis viajes, aunque no recuerdo en cuál. Y me lo llevé en mi largo viaje a Ponza. De hecho, me lo leí casi entero en el viaje de ida y, si no lo acabé ese día, fue porque me encontré a unos cuantos colegas en la última etapa del viaje, la travesía de casi tres horas en barco.

“The Age of Miracles” está contado desde el punto de vista de Julia, una niña de once años que no sólo debe enfrentarse a los retos de la adolescencia, sino a un fenómeno que alterará su vida y la de la humanidad entera: la desaceleración de la Tierra. La rotación de la Tierra se ralentiza, lo que hace que los días y las noches sean cada vez más largos. La novela cuenta cómo afecta esta situación a Julia, a su familia, a la humanidad y al planeta entero.

Me ha encantado este libro. La historia me parece fascinante, ciencia-ficción sin aspavientos ni situaciones inverosímiles, intentando responder preguntas sobre cómo actuaríamos los humanos, como colectivo, en un caso así y, de manera individual; cómo una situación de ese calibre afectaría nuestro día a día, nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestros objetivos. Qué haríamos como especie ante una situación así, pero con el punto de vista de Julia que asiste, confusa, al desmoronamiento de todo lo que parecía normal en una vida, la suya, que no diferiría en casi nada a la de cualquiera de nosotros, a su edad, en un país desarrollado.

Es un libro muy recomendable, con un tono general algo pesimista, pero con toques de optimismo que creo que están intrínsecos en nuestra naturaleza: la necesidad de sobrevivir, de adaptarse a un mundo cambiante, para poder seguir adelante. Al fin y al cabo, ese es nuestro objetivo, tanto a nivel personal (con nuestras inquietudes, esperanzas y deseos) como a nivel de especie (con esa necesidad innata que tienen todas las especies por sobrevivir, por adaptarse a las nuevas circunstancias). Me ha resultado fascinante.

miércoles, 26 de octubre de 2016

“El afinador de pianos” de Daniel Mason

No recuerdo cuándo ni por qué me compré este libro. Supongo que me llamó la atención la portada y la historia, la de un afinador de pianos inglés que, durante la época victoriana, es requerido por el ejército británico para viajar a Birmania a afinar el piano de un comandante médico. Luego descubrí que su autor es de mi quinta, médico y biólogo, así que aún me sentí más atraída por el libro.

Este libro es maravilloso. No haría falta que dijera más. Es un libro bello, de esos que parecen poesía aunque leas prosa. Puro lirismo. La historia de Edgar Drake, el afinador, los preparativos del viaje, el viaje en sí, su encuentro con el médico, Anthony Carroll y sus días en Birmania están contados con una delicadeza y una elegancia que me atraparon en cuanto empecé a leerlo. El libro destila amor y admiración por una civilización lejana, para mí hoy en día, pero aún más para su protagonista, pero también por la música.

Hacia el final del libro hay un capítulo maravilloso, una carta que escribe Drake a su esposa, que resume a la perfección lo que sientes y vives cuando viajas a un lugar extraño, la sensación contradictoria de querer quedarte allí para siempre pero también de querer partir para volver a tu hogar. Cómo ves lo que tienes alrededor, cómo lo absorbes para no olvidarlo nunca. La euforia de descubrir cosas maravillosas y el extraño vacío que, aún así, sientes. La manera de que los lugares nuevos te cambian por dentro, lo que te hacen sentir, esa extraña mezcla de dolor y alegría que tienes ante la perspectiva de abandonarlos. El libro es maravilloso, pero aunque no lo fuera, sólo por leer este capítulo, vale la pena.

lunes, 24 de octubre de 2016

“Tengo los óvulos contados” de Raquel Sánchez Silva

Se me acumulan las entradas de cosas que quiero contar y no cuento, así que he decidido inventarme dos semanas temáticas para ponerme al día de dos temas de los que quiero compartir bastantes cosas: libros y viajes. Esta semana será la semana temática de los libros; la que viene, de viajes.

Admito que leí este libro por recomendación de unas amigas. Raquel Sánchez Silva no me cae especialmente bien (más bien al contrario, me parece un poco petarda), pero como el tema del libro es un tema recurrente en nuestras conversaciones, acabó saliendo en una de ellas y me lo recomendaron. En el prólogo, la periodista deja bien claro que su intención era escribir algo sobre el tema, pero no una novela, sino como ensayo, basado en todo lo que había investigado y descubierto cuando, después de los 35, se planteó qué posibilidades tenía de ser madre Sin embargo, sus editores la convencieron de que lo transformara en novela. Para mí ahí está el error principal: como novela, es muy floja y no aporta nada; pero como recopilación de historias sobre la fecundidad femenina en general y sobre la reproducción asistida en particular, vale mucho la pena. Y es esa parte lo que destaco de este libro: la información que aporta sobre un tema del que apenas se habla. Y lo hace en forma de historias tan variopintas como posibles, desde la chica soltera no muy agraciada que quiere que la fecunden con esperma de un nórdico buenorro de ojos azules hasta la casada que acude con su madre porque no se queda embarazada “y no puede ser, porque todas en nuestra familia somos muy fértiles”.

Es un libro que explica claramente qué se puede hacer y qué no, tanto médicamente como legalmente, qué posibilidades reales existen y cuáles son sólo fantasías y que la maternidad es una opción, no una obligación. En ese aspecto, me ha gustado. Insisto, creo que hay mucha falta de información sobre estos temas. Bueno, falta de información no, porque por poco que brujulees por internet, puedes encontrarlo todo, pero sí que es verdad que es un tema del que se habla poco. “¿Te planteas ser madre alguna vez?” es una pregunta que nos deberíamos hacer todas alrededor de los treinta y no alrededor de los cuarenta, como suele pasar hoy en día.

domingo, 2 de octubre de 2016

"Yo antes de ti" de Jojo Moyes

Había oído hablar bastante de este libro, así que en cuanto tuve oportunidad, me lo compré. Me lo leí muy rápido (raro en mí), este verano. Cuenta la historia de una chica sin muchas aspiraciones, Lou Clark, que encuentra trabajo como cuidadora de un joven que quedó tetrapléjico a raíz de un accidente, truncando su exitosa vida y carrera. La verdad es que es un libro en el que, desde el primer momento, sabía lo que iba a pasar. Eso no es bueno ni malo, es así. A veces me pasa con algunos libros y películas, que nada me sorprende, todo es como creo que será. Y punto. Igual es que yo soy muy fría o igual fue porque no me sorprendió nada en toda la historia (pero nada de nada), pero tampoco me emocionó lo que se supone que me tenía que emocionar. Pero bueno, me ha entretenido y no es que no me haya gustado, pero no me ha entusiasmado y no me ha aportado nada especial.

Eso sí, me chirrían un poco algunas de las conclusiones que puedes llegar a sacar con la historia. [CUIDADÍN, que igual hay algún pequeño spoiler].

Repito, RIESGO DE SPOILERS.

Me ha mosqueado un poco la pasión con la que se defiende lo de salir de la zona de confort. Ya escribí largo y tendido sobre lo que opino de ese afán absoluto de salir de esa zona, de que hay que aprovechar a tope la vida, de que no hay que conformarse con lo que tenemos… Y sí, claro, al final la protagonista sale de su zona de confort… a golpe de talonario. Es decir, es muy fácil viajar, ver mundo, no tener miedo a abandonar tu vida aburrida y dedicarte a disfrutar de todo cuando tienes un colchón de dinero ahí fuera (o mejor, ahí dentro del banco). Yo también haría todo eso si estuviera forrada. Pero oye, no todas tenemos la suerte de encontrar a alguien que vea nuestro potencial interior y nos financia una vida estupenda. Con esto, no quiero dar a entender que no me ha gustado el libro. Me ha entretenido, lo recomiendo y me lo volvería a leer. Y, por supuesto, el libro habla de más cosas que de lo de salir de la zona de confort. Pero me ha parecido demasiado simple este aspecto. Además, si quieres salir de tu zona de confort, hay que hacerlo por una misma, no porque un ricachón te lo financie. He dicho.

Ah, hay una peli basada en el libro que supongo que veré, aunque me da un poco de pereza. Además, sé que con la peli lloraré un montón.

miércoles, 31 de agosto de 2016

"Animales acojonantes" de Hombre Revenido

Según su propio autor, “Animales acojonantes” “es una novela chapucera o "chabacanovela", de estilo cubatista, trazas simiescas reconocibles y escrita con trabajosa improvisación”. Hombre, yo no diría que es una novela chapucera, pero qué se va a esperar que diga un simio de su propia obra. Su autor, Hombre Revenido, es efectivamente un simio, un simio que regenta desde tiempos inmemorables una Academia de Chimpancés (con peluca) que, si no conocéis, os recomiendo mucho, mucho.

“Animales acojonantes” son ocho montones de páginas y muchas fichas de animales… acojonantes que aparecen en la historia, con protagonismo desigual. Su protagonista es un simio en pleno proceso de realizar su tesis doctoral que se dedica a procrastinar como todos los que hemos pasado por ese duro trance, entreteniéndonos con nimiedades. En este caso, la nimiedad es investigar las misteriosas muertes de varios cisnes divinos en un estanque. En su investigación se cruzará con multitud de animales (acojonantes) que le ayudarán o dificultarán en su comedido. Y todo por no ponerse a acabar la tesis. Lo típico de cualquier buen doctorando que se precie.

Os recomiendo muy mucho este libro, no sólo porque la historia es amena, divertida y entretenida, sino porque encima aprenderéis cosas que seguro no sabíais de multitud de animales (acojonantes), como que a los pulpos les gusta el futbolín o que al monstruo del lago Ness no le gustan los grupos de whatsapp. Yo, sin ir más lejos y a pesar de ser Licenciada en Biología, no había descubierto hasta ahora que soy un castor: obsesionada por el trabajo, romántica a mi manera, familiar, escucho la radio por las mañanas, me encanta el agua y en la facultad tomaba apuntes, que luego encima dejaba que fotocopiaran. Pero no os cuento más que os destripo la gracia.

Encima, ¡podéis leerlo gratis! Si pincháis aquí, llegaréis a la página de descargas, donde podréis encontrarlo en el formato que más os apetezca.

Lo que más me ha gustado:
- Que te ríes
- Que tiene emoción, intriga (pero no dolor de barriga)
- Que su protagonista está haciendo la tesis doctoral

Lo que menos me ha gustado:
- Que se acabe
- Que no haya ya una segunda parte escrita
- Que leyéndolo en formato libro electrónico no puedes disfrutar de los gifs ilustrativos.

domingo, 21 de agosto de 2016

"The Sunrise" de Victoria Hislop

 Los libros de Victoria Hislop son uno de mis lugares felices: sé que me van a gustar, me entretienen y me emocionan; tanto, tanto que me los leo en inglés. Ya he hablado de sus anteriores libros que, como ya he dicho alguna vez, son ligeros, fáciles de leer, casi culebrones, en un contexto histórico que te hace querer saber más de lo que cuenta (al menos a mí). Spinalonga, Creta, Granada y Tesalónica son algunos de los lugares donde se desarrollan sus historias.

“The Sunrise” sigue la línea de sus libros anteriores: un hecho histórico, en este caso, la invasión turca de Chipre, sirve de hilo conductor de una historia de pasiones, ambiciones y sagas familiares que se ven afectadas por un conflicto histórico. La acción se desarrolla en Famagusta, una ciudad costera chipriota que en los años 70, justo antes de la invasión turca, era uno de los enclaves turísticos  más importantes de Chipre (y probablemente del Mediterráneo). La trama empieza en los años previos a la invasión, cuando Famagusta estaba en pleno apogeo turístico y continúa con los efectos que la invasión tuvo en la vida de los protagonistas de la novela.

Me ha encantado esta novela, he sufrido mucho con los protagonistas, creo que ha sido la historia más dura de las que he leído de esta autora. Aunque sus historias siempre tienen un punto de esperanza, de optimismo, esta vez no ha sido así, me ha parecido durísima, pero muy real. Chipre me fascina y la historia de la invasión turca me alucinó desde el primer momento en que oí hablar de ella. Por no hablar de Famagusta o mejor aún, de Varosha, el barrio turístico que a día de hoy sigue vallado y desierto, es tierra de nadie. Todo un imperio turístico desaparecido o, mejor dicho, abandonado de un día para otro.

Chipre me fascinó cuando la visité por primera vez, hace ya ocho años (glups). Descubrir su capital, Nicosia, una ciudad dividida en dos, me impactó mucho. Calles cortadas por alambradas, la zona de amortiguación patrullada por Naciones Unidas y franqueada por banderas turcas y turcochipriotas en un lado y griegas y chipriotas en el otro lado de las alambradas… Recuerdo dos cosas que me llamaron mucho la atención: la primera, ver edificios que han quedado divididos por la Línea Verde que separa la isla (y su capital) en dos, con la parte que pertenece a Chipre reformada y habitada y la parte que está en territorio de nadie, esa zona de amortiguación, totalmente abandonada. La segunda fue ver unos tablones escondidos entre la maleza, en una zona en la que la barrera que separa ambos lados estaba claramente cedida por el peso de esos tablones que alguien utilizaba para pasar de un lado a otro. Tengo que volver a Chipre, tengo ganas de conocer más la isla, porque cuando volví allí, hace cuatro años a una boda, fue un viaje relámpago.

Otra cosa que me fascina del Mediterráneo oriental es la relación entre griegos y turcos, incluidos los grecochipriotas y turcochipriotas. (No me cansaré nunca de recomendar “Un toque de canela”, una película maravillosa, bellísima y muy interesante). Con los años, he conocido a varios chipriotas, pero el momento más curioso fue cuando estuve con ellos en una reunión en Estambul. En una cena, un camarero nos preguntó de dónde éramos y saltó cuando tres de los comensales dijeron que chipriotas. “¿Pero grecochipriotas o turcochipriotas?”, preguntó. Dos eran grecochipriotas, el otro mezclado. Y fue con este colega con el que, caminando un día por el centro de Estambul, nos acercamos hasta la calle en la que había vivido su abuela turca.

Una de las cosas bonitas que tiene este libro es que cuenta la historia de dos familias, una grecochipriota y otra turcochipriota. Cómo viven el conflicto y cómo les afecta. Y lo viven exactamente igual y les afecta exactamente igual. El libro es muy neutral sobre la invasión y, como bien dice la autora en el epílogo del final de la novela “Quería contar una historia que mostrara cómo los acontecimientos en Chipre fueron un desastre para ambas comunidades – y sugerir que lo de “bueno” y “malo” no es una cuestión de etnia. Creo que, al final, las elecciones individuales juegan el papel más importante”. Es claramente así. Me flipa que la comunidad internacional permitiera lo que ocurrió en Chipre (y que siga permitiendo que la situación esté como está, con la isla aún dividida), pero luego pongo la tele y veo la barbarie que está sucediendo en Siria y cómo la comunidad internacional no reacciona y me pregunto cómo somos capaces de seguir sobreviviendo como especie.

El libro muy recomendable. Chipre un lugar fascinante (las fotos son de mi viaje allí en 2008). La comida, maravillosa. Y su historia, imprescindible conocer.









miércoles, 10 de agosto de 2016

"Algo va mal" de Tony Judt

Creo que he leído este libro en un momento poco apropiado. Me parece un libro demasiado serio para leer en verano, no sé por qué decidí leérmelo ahora, la verdad, pero así soy yo.

He leído por ahí que éste es el testamento político de Judt por la socialdemocracia, escrito en los últimos meses de su vida, ya enfermo. Surgido a raíz de una conferencia suya, el libro es un repaso de cómo se vive ahora, qué nos ha llevado hasta donde estamos y qué podemos esperar de lo que viene. Es un libro que te deja un poso amargo, al menos a mí, aunque ya lo esperaba con ese título y con la frase inicial (“Hay algo profundamente erróneo en la forma en que vivimos hoy”). Pero también tiene una parte positiva, una reflexión hacia el menos llorar y más actuar (“Tenemos que disculparnos un poco menos por los errores pasados y hablar con más firmeza de los logros”).

Mientras lo leía, pensaba que el mundo es mucho más complejo de lo que se refleja en el libro, porque en el fondo habla del mundo occidental, de sus políticas e ignora otros problemas más globales (terrorismo, medio ambiente). Esto me ha llevado a pensar que lloriqueamos demasiado por el mundo en el que vivimos, pero nuestro pequeño mundo occidental, por nuestra política y nuestra sociedad. Pero, como dice Judt “La socialdemocracia no representa un futuro ideal, ni siquiera representa el pasado ideal. Pero entre las opciones disponibles hoy, es mejor que cualquier otra que tengamos a mano”. Y deberíamos explotar más las cosas buenas y ser capaces de enfrentarnos a las malas. Aunque yo no sé muy bien cómo.

domingo, 17 de julio de 2016

Dos libros

Últimamente no escribo mucho por aquí. No es que no tenga nada que contar, no es por falta de ganas, sino… bueno, sí, es por falta de ganas, por cansancio acumulado, por preferir estar tirada en el sofá con el encefalograma plano después de varios meses física, pero sobre todo mentalmente, agotadores. Y ahora no voy a prometer nada, no vengo aquí a decir que a partir de ahora escribiré más, no: escribiré lo que me apetezca, cuando y como me apetezca.

Por algo este es mi blog.

Pero es cierto que este fin de semana creo que he recargado las pilas que tenía bajas. Miento. Este fin de semana no me ha quedado más remedio que hacer un descanso intensivo porque mi cuerpo ha dicho basta. Soy muy de la idea de que hay que escuchar al cuerpo y yo, la verdad, en los últimos meses no es que no le haya hecho caso: simplemente, llevaba un ritmo tal que no había espacio en mi vida para tomarme un respiro. No lo necesitaba, no lo quería. Pero conozco mi cuerpo y sé que cuando quiere parar, me obliga a parar. Esta vez ha sido en forma de un ataque indiscriminado de prostaglandinas, esas cabronas, que me han obligado a pasarme tres días en estado casi vegetativo, preocupándome sólo de sobrevivir.

En todos estos meses anteriores de locura, he dejado de hacer muchas cosas que me gusta hacer como leer, tejer y hasta cuidar de mis plantas. Poco a poco voy recuperando todas esas rutinas (ya va siendo hora) y dándome cuenta de que, oye, algo sí que he leído en los últimos tiempos.

Leí “La vida a veces” de Carlos del Amor porque me parecía que un libro de relatos cortos se adaptaba perfectamente a mi vida loca. Son relatos muy variados. Como me suele pasar con este tipo de libros, algunos me han encantado, otros me han gustado y otros no me han aportado nada especialmente. Carlos del Amor es un periodista con una sensibilidad muy especial, como reflejan muy bien estas historias, algunas son pura poesía, otras son tan sinceras que me han resultado hasta aterradoras. Me gustó mucho y dejo aquí dos frases de las que he marcado:

“Es curioso: la vida parece algo muy largo, creemos que nunca llega mañana y al abrir los ojos descubrimos que mañana ya es ayer” (Cara a cara).

“Se abrazaron como si un abrazo fuera a hacer que el peligro terminara antes, como si la desgracia fuera imposible teniendo al otro cerca” (Lucas).

“El curioso mundo de Calpuernia Tate” de Jacqueline Kelly, es la continuación de “La evolución de Calpurnia Tate”, un libro (en teoría literatura juvenil) que en su día me encantó. Éste me ha encantado igualmente. Calpurnia es un personaje maravilloso, una jovencita que vive en un pueblo de Texas, a principios del siglo XX, con claras inquietudes científicas y feministas, curiosa, cabezona y observadora. Su especial relación con su abuelo, su amor por la naturaleza y cómo se enfrenta a la sociedad en la que le ha tocado vivir hacen de sus libros historias agradables, amenas y muy entretenidas. Soy muy fan de estos libros, aunque sean para adolescentes. Espero que siga habiendo más, porque me encanta ver cómo crece el personaje y disfrutar de sus aventuras y desventuras. Algunas frases que he marcado:

(Hablando de un oso hormiguero:) “Me pareció en conjunto una criatura poco agraciada, pero el abuelito había dicho una vez que aplicar la definición humana de belleza a un animal que había logrado sobrevivir millones de años era anticientífico y estúpido”.

“He de confesar que los hongos no eran precisamente mi tema favorito, pero como él siempre me recordaba, todas las formas de vida estaban entrelazadas y no debíamos descuidar ninguna”.

“El abuelo me decía siempre que la vida estaba llena de ocasiones para aprender y que uno debía tratar de captar todo lo que pudiera de un experto en un campo concreto, daba igual cual fuese”.

“Y durante ese momento, pasé de ser una semiciudadana a una ciudadana con todas las de la ley: no, me convertí en un solado; o mejor, en un ejército entero que impartía justicia y venganza por todas las demás semiciudadanas del mundo”.

Qué grande es Calpurnia.

jueves, 31 de marzo de 2016

"Lo contrario de la soledad" de Marina Keegan

Si no estoy equivocada, compré este libro el Día del Libro del año pasado: salí a la calle con ganas de comprarme dos libros, de los que no recordaba ni el título ni el autor. Y los encontré. Éste fue uno de ellos. Había oído hablar de Marina Keegan, una joven autora estadounidense muerta en accidente de tráfico a los veintidós años, nada más acabar la universidad. Este libro recoge prácticamente todo lo que había escrito hasta entonces, tanto ficción como no ficción, incluyendo el discurso que leyó en su graduación y que da nombre al libro.

Me ha gustado mucho, tanto las historias de ficción como los ensayos. Tanto unas como otras reflejan pensamientos que creo que todos hemos tenido de jóvenes, la futilidad de la vida, la preocupación por el futuro, la necesidad de encontrar nuestro lugar en el mundo. Algunas historias me han gustado mucho, mucho, otras bastante, alguna no demasiado y una hasta me pareció terrorífica (no de mala, sino del vértigo que me dio). Es un libro corto, lo leí en un par de días, a principios de mes, básicamente yendo y viniendo de Bruselas. Es muy recomendable. Realmente, Marina Keegan tenía talento y escribía bien. Sé que, si hubiera podido vivir más para seguir escribiendo, habría leído más cosas suyas.

lunes, 28 de marzo de 2016

"The Martian" de Andy Weir

Ya comenté por aquí que cuando vi la película de “The Martian” y supe que estaba basada en una novela, quise leerla. Y leerla en inglés. No sé por qué. Creo que porque me pareció interesante y amena y que me entretendría lo suficiente para disfrutarla en inglés.

Así que, en cuanto he tenido oportunidad, la he leído, en inglés. Y me he encontrado exactamente lo que me esperaba, me ha encantado; en parte por los mismos motivos que la película (hacer amena y divertida una historia que, a priori, podría ser angustiosa y terrorífica), pero también porque está contada de una manera que te hace querer devorarla y no parar de leer. La historia ya la conté en su día: un astronauta, abandonado por error en Marte, tiene que ingeniárselas para sobrevivir en un entorno tan duro como el planeta rojo y con víveres limitados, mientras que en la Tierra lo dan muerto. Es una historia de supervivencia, muy ingeniosa y dinámica, muy bien contada y que engancha desde el minuto uno. Contada fundamentalmente en primera persona, en el diario que Mark Watney va escribiendo en Marte, pero alternando con cómo se vive desde la Tierra y desde la nave que trae a sus compañeros toda la historia.

Muy recomendable. Estoy encantada de haberla leído.

lunes, 7 de marzo de 2016

"The Chessmen" de Peter May

Tenía ganas y no tenía ganas de leer este libro, el tercero de la trilogía de Lewis. Tras “The Blackhouse” (o “La isla de los cazadores de pájaros” que es como lo leí yo) y “The Lewis Man” (“El hombre sin pasado”, en su versión española), “The Chessmen” (“El último peón”) pone fin a las historias de Fin Macleod. Me daba mucha, mucha pena despedirme de Fin. Es un personaje al que le cogí mucho cariño desde el primer libro de la trilogía y sí, lo admito, evitaba leer el libro para posponer la despedida.

La historia arranca con un lago que desaparece en una zona remota de la isla de Lewis y que descubre una avioneta con un cadáver en su fondo ahora seco. Lo que podría parecer un accidente se presenta ante los ojos del ex inspector como un asesinato. De nuevo, historias del pasado y del presente se cruzan, secretos olvidados y hechos casi ignorados vuelven a marcar el presente de unos personajes cuyas vidas se cruzan, con el fabuloso paisaje de fondo de las Islas Hébridas escocesas.

Ya lo he dicho, soy muy fan de Fin Macleod y soy muy fan de Peter May (súperfan), así que este libro me ha gustado mucho, sí mucho. Me ha parecido un buen libro para cerrar la trilogía que me ha hecho disfrutar tanto. Sí, lo admito, hubiera querido más, quiero más. Pero la historia es lo suficiente robusta (y a ratos sorprendente) como para aceptar que se ha acabado. Como las novelas anteriores de la trilogía, la historia va más allá de asesinatos, misterios y novela negra. Y supongo que es lo que me gusta de estos libros, que no se quedan sólo es historias de asesinatos.

Así que nada, adiós Fin, ha sido un placer conocerte.

Afortunadamente, me quedan muchos libros de Peter May por leer.