domingo, 15 de febrero de 2015

De cigalas, langostas, bogavantes y nombres científicos

Hacía tiempo que quería deleitaros con esta lección magistral, en concreto desde las Navidades, pero ha ido pasando el tiempo y no me he puesto a escribirla hasta ahora. No importa el momento, esta lección magistral es de utilidad a lo largo del año.

Hoy vamos a aprender las diferencias entre cigala, langosta y bogavante.

¿Qué tienen en común? Son crustáceos. En concreto, crustáceos decápodos, esto es tienen diez patas. Aunque las patas no son exactamente lo que vosotros creéis que son las patas, pero bueno, eso es otra cosa, ya hablaremos otro día de la morfología de los crustáceos.

La cigala (nombre científico Nephrops norvegicus, nombre en inglés Norway lobster) es esto:


Hasta aquí bien, ¿no?

La langosta ya no es tan fácil, hay varias especies de langosta. Pero nos centraremos en la más abundante en mis islas, Palinurus elephas, llamada en inglés spiny lobster. Aquí la llamamos langosta roja. Sería ésta:


Y, finalmente, el bogavante. También hay varias especies, pero nos centraremos en el que hay por nuestras aguas europeas, Homarus gammarus, llamado en inglés European lobster o common lobster.


A mí no me parece muy difícil distinguirlos. Vale, yo tengo un doctorado en decápodos crustáceos peeeeero creo que a simple vista podríamos distinguir una cigala, una langosta y un bogavante, ¿no? Yo juraría que sí. Pero no. Lo he visto a menudo en series de televisión y películas: aparece un ejemplar de alguna de estas tres especies y se le llama indistintamente con cualquiera de los tres nombres. Por ejemplo, en “Buscando a Nemo”, cuando el padre de Nemo y Dori se encuentran a un banco de peces juguetones a los que les encanta hacer formas, aparece esto:


Y lo identifican, en la versión española, como “langosta”. Cada vez que lo veo, se me ponen los pelos de punta. No es una langosta, es un bogavante. Y no es el único caso, es un error habitual en las traducciones. De hecho, si escribís en google “langosta roja”, aparecen imágenes de varias especies. ¿Por qué esta confusión? Me imagino que no sólo por la similitud de estos bichos, sino por sus nombres en inglés: Norway lobster, spiny lobster, common lobster. Todos ellos tienen en común una palabra: lobster. Langosta. De ahí que sea un fallo habitual el llamarlos erróneamente, pero no debería conducir a identificarlos erróneamente. De hecho, en la versión original, en “Buscando a Nemo” hablan del genérico “lobster”.

Y por cosas como ésta, niños y niñas, es por lo que Linneo creó la nomenclatura científica.

Segunda lección magistral del día.

Los nombres vulgares de las especies cambian no sólo por países, sino por regiones y hasta por pueblos. Eso hace que una misma especie se llame de diferentes maneras según dónde estés o que un mismo nombre se utilice para diversas especies. Lineo ideó un sistema de nomenclatura universal: cada especie tiene un nombre, común para todos los lugares y para todos los idiomas. Un nombre científico siempre está formado por dos palabras, la primera es el nombre que corresponde al género y la segunda a la especie (un mismo género puede componerse de varias especies, pero la combinación género-especie es siempre únicas). El nombre científico es en latín, se escribe en cursiva (o subrayado cuando es a mano) y la primera letra del género es en mayúscula (todo lo demás en minúscula). Por ejemplo, Merluccius merluccius, que es el nombre científico de una especie concreta de merluza. Luego la cosa se complica, con la identificación de especies, con la presencia de subespecies, con la inclusión del nombre de la primera persona que describió la especie de distintas formas según si el nombre ha cambiado o no, etc, etc. Pero en esencia, lo importante es que los científicos tenemos un sistema que impide confusiones habituales en el uso común de los nombres de las especies.

Así, cuando me voy a una reunión a contar alguna historia de la cigala, si digo Nephrops norvegicus todo el mundo me entiende, hable el idioma que hable y esté en el país que esté. Obviamente, es una nomenclatura de imposible aplicación en nuestro día a día, pero sin duda de gran utilidad. Pero eso no significa que no haya que tener cierto rigor a la hora de nombrar las especies que nos rodean (o que nos comemos).

6 comentarios:

  1. Hmmmmm... ¡qué rico! Ahora me comería cualquiera de esos bichos marinos (¿se pueden llamar así en lingua vulgaris? jejeje) con huevos y patatas como lo hacen en Menorca. Jijijijijijijijiji.
    Ahora en serio, molt bé explicat. :)

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    1. Ya, qué ricos son todos ellos, eso también lo tienen en común. :)

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  2. Pues me lo apunto, no sea que se confundan en el restaurante si pido arroz con Homarus gammarus, o Nephops norvegius a la plancha o una simple Palinurus elephas. Que los camareros a veces se despistan (¿te imaginas pedir así en un restaurante? XDD)

    Muy didáctico, sí señora.

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    1. Jejeje, lo de pedir con nombre científico sería una locura, pero igual así evitábamos que nos tomen el pelo, como hacen mucho. Yo me río a veces que dicen "estas gambas son mallorquinas" y yo las miro y... en fin. O cuando te dicen que algún bicho es fresco y sabes que en esa época no se pesca esa especie.

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  3. Si te sirve de algo, yo sí los reconozco y los llamo por su nombre común: Cigala, langosta, bogavante. Me gustan los tres. Mucho. Con arrocito. Y los diferencio porque el precio de la cigala no es el de la langosta ni mucho menos el del Bogavante. Ni saben igual. Aunque estén todos ricos.
    Ay, qué hambreeeeeeeeeeeeee....


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    1. Oye, pues el precio sería una buena forma de diferenciarlo. Yo creo que la mayoría de la gente de a pie los diferencia, pero por ahí a veces se ven los nombres confundidos, en revistas, en pelis y hasta en la carta de restaurantes.
      Y sí, los tres están riquísimos, ¡y tanto!

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